Sacerdotes tabasqueños peregrinan a Cupilco para conmemorar visita de San Juan Pablo II a Tabasco

Se encomendó a la Virgen María a todos los sacerdotes de la Diócesis del estado

Sacerdotes tabasqueños peregrinan a Cupilco para conmemorar visita de San Juan Pablo II a Tabasco

Como cada 11 de mayo, el presbiterio de Tabasco peregrinó al Santuario de La Asunción de María en Cupilco, para conmemorar el 36 aniversario de la visita del único Papa que ha estado en el estado, San Juan Pablo II.

La Misa fue presidida por monseñor Gerardo de Jesús Rojas López, quien, al inicio de su homilía, encomendó en las manos de la Virgen María a todos los sacerdotes de la Diócesis de Tabasco, incluso, a aquellos que ya fallecieron.

"Ponemos en las manos de María Santísima, la Virgen de Cupilco, a todos los sacerdotes de nuestra diócesis o que están en ella. A ustedes que han venido a la celebración eucarística, a nuestros hermanos sacerdotes que están fuera de la diócesis por diversos motivos, por distintas situaciones de servicio, estudiando o en otras diócesis sirviendo. Y también, de manera especial, por nuestros sacerdotes que se encuentran enfermos.

Ponemos también en las manos de la Virgen María y de Cristo Resucitado a nuestros hermanos sacerdotes que han fallecido, a todos los que entregaron su vida por Cristo Jesús en este pueblo, en esta diócesis de Tabasco, que ya gozan de la presencia de Dios", manifestó.

Además, Rojas López señaló que la Virgen de Cupilco, quien fue coronada por San Juan Pablo II en su visita a la entidad, es la madre de todos los sacerdotes de la Diócesis, por ello los exhortó a configurarse como Jesucristo.

"Acudimos hoy en peregrinación celebrando estos ya 36 años de la presencia de su santidad, ahora San Juan Pablo II. Acudimos a ella porque es la madre de los sacerdotes. ¿Por qué se considera que es la madre de los sacerdotes?, nos dicen y nos enseñan en la Iglesia. Porque ella nos ama a todos, también ama a los sacerdotes, porque es necesario que nos parezcamos más a su hijo Jesucristo en todo. Como su hijo que es casto, pobre y obediente, y que con el espíritu divino, poco a poco, nos vayamos configurando con él en estos tres aspectos: la pobreza de corazón, la obediencia y, de manera especial, en la santidad", indicó.

De igual forma, los llamó a mantenerse unidos y evitar darle cabida al demonio, al mencionar que, cuando hay división, como en las familias, también hay dolor dentro del presbiterio cuando se da este tipo de acciones.

"Nos defiende de el demonio que separa y que divide. Cómo hay dificultad y dolor cuando en una familia hay división, cuando unos hermanos no se hablan con otros hermanos, con los papás, con los hijos; pero también nuestra vida sacerdotal es una familia. Y así como cuando hay división en un matrimonio, en una familia, es porque puede haber que le den cabida al mal, al demonio, también en nuestra vida sacerdotal.

Pedirle a Dios que no dejemos que el diablo venga a dividirnos, que nos congregue de acuerdo a nuestras capacidades. Como dice la escritura: 'Qué alegría es ver a los hermanos reunidos', y más en una eucaristía, más en una convivencia sacerdotal. Nos libra de esa división", refirió.

Short Link: https://is.gd/ZVSztv