La soberbia es la "madre de todos los vicios": Diócesis de Tabasco
Exhorta a tener cuidado, y no caer en lo que es considerado uno de los "pecados graves"
- Andrés Olmos
- Enero 18, 2026 - 08:55 p.m.
- TABASCO

El obispo de Tabasco, don Gerardo de Jesús Rojas López, advirtió a la feligresía que la soberbia es la "madre de todos los vicios", por eso los exhortó a tener cuidado, y no caer en lo que es considerado uno de los "pecados graves".
Lo anterior, al reflexionar en este segundo Domingo Ordinario el Evangelio de San Juan, donde Juan Bautista reconoce a Jesús como el Cordero que quita el pecado y que, a través del Espíritu Santo, nos llena de besos.
"La madre de todos los vicios y de todos los pecados es la soberbia, es el primer pecado que aparece en la escritura, donde el demonio disfrazado de serpiente hace caer a Adán y a Eva, ustedes serán como dioses, ¿Por qué es un pecado grave? Porque desplazamos a Dios y nosotros nos convertimos en dioses, por eso yo me siento Dios y robo, yo me siento Dios y adultero, yo me siento Dios y golpeo, yo me siento y Dios no cabe. Donde está Dios no hay lugar para el mal, por eso este cordero de Dios que es Cristo Jesús, viene a quitar ese pecado, a recordarnos a través del Bautista que tenemos un compromiso, que somos hijos de Dios, que nosotros le adoramos solo a Dios y que él es nuestro Señor, nuestro redentor y nuestro salvador. Ya aparece en el testimonio de Juan la presencia de Dios Padre, podríamos decir que el beso de Dios a sus hijos es el Espíritu divino, en figura de paloma, como dice aquí, y Dios nos llena de besos cada vez que derrama sobre nosotros su Espíritu Santo, sus dones y carismas para servicio de los demás", manifestó.
Además, monseñor Rojas López explicó que Juan Bautista bautizaba en la parte más baja del río Jordán, en lo que era conocido como Transjordania, puesto que dijo, ahí los israelitas que fueron liberados de Egipto hicieron la promesa de servir únicamente a Dios.
"Por eso el Bautista Juan va allí a bautizar, recordando la alianza ¿Quieres tú servir a Dios? Bautízate, y es un recordatorio para nosotros, la alianza, las promesas que nosotros hacemos. El sacerdote promete pobreza, castidad y obediencia en consagración a Dios y le pide a él que con el Espíritu divino haya fidelidad, haya obediencia al único Dios y servirle con todo el corazón y amarle con todo el alma y con todo el ser. El matrimonio lo mismo, lo que en aquel lugar donde hubo ese encuentro de compromiso ante Dios, que se cumpla, que haya fidelidad, que haya amor absoluto y que haya también entrega generosa y así cada uno de nosotros", abundó.

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