Feligreses viven la edición 57 del Viacrucis de la parroquia Señor de Tamulté y Gran Poder

Cerca de 80 actores, junto con miles de creyentes, acompañaron al nazareno

Feligreses viven la edición 57 del Viacrucis de la parroquia Señor de Tamulté y Gran Poder

Este viernes 3 de abril, la Parroquia del Señor de Tamulté y Gran Poder, junto con sus feligreses, vivió la edición número 57 de la Pasión de Cristo, que se realiza de manera ininterrumpida desde 1966, y que únicamente fue suspendida durante tres años a causa de la pandemia por Covid-19.

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Como es tradición, el viacrucis inició con la bendición del obispo de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, quien explicó que no se trata de una obra de teatro, sino de una representación que invita a la reflexión y a unir el corazón de los creyentes con el de Cristo.

Asimismo, señaló que, a través de la crucifixión, Jesús vence el pecado, el mal y la muerte, y que, con Cristo en la cruz, los fieles están llamados a dejar aquello que les causa dolor.

"Este viacrucis no es una obra de teatro, no es una exposición, son motivos y elementos que nos darán para unir el corazón de cada uno con el corazón de Cristo Jesús, más que fijarnos en el dolor que es mucho el de Jesús, fijémonos en el amor que Dios nos tiene, dicen la escritura tanto amó Dios al mundo que nos envió a su hijo único. La crucifixión, es a través de la cual, Cristo Jesús vence el demonio, el pecado y el mal". 

La procesión partió de la calle Mario Brown y avanzó sobre la avenida Gregorio Méndez Magaña, donde cerca de 80 actores, junto con miles de creyentes, acompañaron al nazareno a lo largo de cuatro cuadros que representaron los interrogatorios, el juicio, la sentencia y la flagelación.

En esta edición, el papel de Jesús fue interpretado por el joven Maximiliano Morales Palma, quien cargó una cruz de aproximadamente 90 kilogramos durante gran parte del recorrido sobre la avenida Méndez.

Uno de los momentos que hizo inédita esta representación fue la escena en la que Jesús es llevado ante Herodes, quien espera que el nazareno convierta el agua en vino; durante este pasaje, uno de los actores realizó un performance con malabares de fuego, lo que captó la atención de los asistentes.

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Fue en el cruce con la calle Miguel Hidalgo y Costilla donde Jesús sufrió su primera caída y pudo dialogar con su madre María, interpretada por Sandra Cuellar Vargas.

"El peso de este madero, lacera y llaga mis hombros, pero estas lágrimas tuyas madre, madre amantísima, quiebran en mil pedazos mi pobre corazón. Mis lágrimas son gotas de sangre de mi corazón herido".

Otra de las caídas fue escenificada en el cruce de las calles Miguel Hidalgo e Ignacio Comonfort, donde Jesús fue auxiliado por Simón de Cirene, conocido como El Cirineo, quien le ayudó a cargar la cruz durante el resto del trayecto.

Finalmente, tras avanzar por la avenida Revolución, la representación llegó al cruce con Gregorio Méndez, donde Jesús fue crucificado junto a los dos ladrones. Después de pronunciar las llamadas Siete Palabras, Jesús murió en la cruz.

El Viacrucis concluyó alrededor de las tres de la tarde, luego de cinco horas de recorrido.