Cristo Jesús es el agua que sacia y sale en busca de las "ovejas perdidas": Diócesis de Tabasco
En el Tercer Domingo de Cuaresma
- Andrés Olmos
- Marzo 08, 2026 - 08:00 p.m.
- TABASCO

Jesús siempre sale en busca de las "ovejas perdidas" y Él es el "agua que sacia, limpia y purifica", señaló el obispo de Tabasco, don Gerardo de Jesús Rojas López, al reflexionar el Evangelio de San Juan en el Tercer Domingo de Cuaresma.
Explicó que, el pasaje donde el hijo de Dios le pide agua a una samaritana conlleva el mensaje de que Cristo siempre sale al encuentro de las personas, sin importar si es pecadora o no, tras recordar que en aquella época los judíos y los samaritanos se odiaban.
"Hoy, se refiere a la sed y al agua, Cristo Jesús es el agua que sacia, Cristo Jesús es el agua que limpia y purifica, Cristo Jesús es el agua del cual ya no volveremos a tener sed. Es un pasaje de los más bellos de la escritura, como hermosa es toda la palabra de Dios. Un poco antes, en el versículo anterior de ese capítulo 4 dice: ´Jesús tenía que pasar por Samaria´, eso de ´tenía que´ habría que revisar porque había otras rutas, pero Jesús busca, busca a las ovejas perdidas. Él tenía que ir. Así como Cristo Jesús en el Evangelio de Lucas le dice a los discípulos de Emaús que no sabían que el Mesías tenía que padecer, ese ´tenía que´, vamos en relación con lo que dice Cristo Jesús, hacer la voluntad del Padre. Él tenía que, porque se había comprometido por obediencia y con libertad hacer la voluntad del Padre", explicó.
Además, Rojas López refirió que, Jesús al interactuar con la samaritana no se fijó en su pasado ni la juzgó como si lo hacían en su pueblo, sino que, miró el sufrimiento que llevaba esa mujer, por ello le ofrece el agua de vida eterna.
"Aparece algo muy significativo en el texto, antes iban a los pozos, que era donde se surtía el agua porque no había entonces agua entubada, y las mujeres iban o muy temprano o muy noche o muy tarde, porque estaba haciendo mucho calor. Ella iba a mediodía, ¿Por qué iba a mediodía? Cuando nadie iba, porque era una mujer pública y pecadora y entonces, cuando Jesús llega, Jesús no se fija en el pecado, se fija en el sufrimiento de la mujer, se fija en el dolor que tiene esa mujer, que está hecha a un lado, que la señalan, que la mortifican y es cuando ahí encuentra a alguien que le quiere, pero de verdad. Y entonces Cristo Jesús le dice: ´Dame de beber´ y aquella mujer se sorprende. Cristo Jesús, Dios, nunca pide, siempre da, al principio como que pide, pero después va a dar. Pues que este domingo nosotros nos acerquemos al que da agua limpia y que purifique nuestro interior y que de nosotros salga también esa agua que perdona, que santifica, que da la paz y que da el amor también", dijo.

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