Clama don Manuel Hernández por ayuda a familia o autoridades que le permitan vivir de mejor manera

La mayor parte del tiempo la pasa en una hamaca

Clama don Manuel Hernández por ayuda a familia o autoridades que le permitan vivir de mejor manera

Al fondo de un pasillo, en un pequeño cuartito ubicado en la calle Julián Sánchez No. 103, interior 5, de la colonia José María Pino Suárez, en Centro, vive don Manuel Hernández Martínez, de 80 años.

El olor de sus necesidades fisiológicas, el desorden de la vivienda, la falta de muebles y los electrodomésticos inservibles reflejan el abandono en el que se encuentra desde hace varios meses.

Su cuerpo delgado, la falta de fuerza para poder, por lo menos, sentarse en la hamaca donde pasa la mayor parte del tiempo, así como su lenguaje incoherente al contar parte de su vida, demuestran que no está bien de salud.

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Con su poca lucidez, compartió que era maestro de artesanías, pero dijo que aquello terminó.

"La verdad de las cosas es yo nomás, la vida que tengo ya, cómo poderme expresar pues, porque de plano ya pues, como quien dice ahorita lo que queda de mi vida, pues nada, ya nada queda, ahorita vivo como si fuera yo un perrito de esos de la calle porque no me queda otra, yo vivo solo aquí en esta apestosidad".

Don Manuel aseguró que tiene tres hijas llamadas Aurora, Francisca y Guadalupe, con quienes no tiene comunicación y mucho menos algún tipo de apoyo, por lo que, con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, les mandó un mensaje.

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"Porque ellas están allá y yo estoy aquí - ¿No le mandan dinero? – no, - ¿No lo vienen a ver? – no, por qué, porque precisamente ellas viven su vida, ya como yo les dije a ellas, ustedes vivan su vida y yo vivo la mía. El mensaje que yo le puedo dar a mis hijas que ojalá vengan un día y que pronto se reúnan conmigo a manera de que pueda yo vivir con ellas, es lo único - ¿Quisiera verlas de nuevo? – sí desde luego, con lo máximo que puedo pedirles a mis hijas de que, si por ay me escuchan, que me vengan a ver aquí a Tierra Colorada".

De propia voz, pidió a las autoridades que lo ayuden, que lo saquen de donde vive ahora y lo lleven a un lugar donde pueda pasar sus días de una manera más cómoda y tranquila, pues ahí pasa frío y calor.

"Que sería bueno que me sacaran de este lugar, que me llevaran a un lugar donde, donde más o menos pudiera yo vivir, porque aquí donde vivo no se puede señor, aquí vivo como si viviera yo en el infierno, por lo cual yo les pido, les ruego encarecidamente que me ayuden pues, si es que me van ayudar y si es que no me van ayudar también, pues para que me vienen a engañar y eso es lo que yo no quiero, engaños, por favor".

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La señora Rosa Solís Ovando, dueña del cuarto, relató que don Manuel llegó hace tres meses y, desde entonces, ella prácticamente se hace cargo de él: le da de comer y de beber, aunque a veces se niega a ingerir alimentos. Incluso, le paga a alguien para que limpie tanto a él, como la vivienda.

"Se da mala vida porque no quiere comer, tres días come y tres días no, bebe agua, nada más agua, no, no come bien, no, porque en la noche también venía como a las 8:30 y le daba yo también cafecito caliente - ¿Y a veces no quiere? – y a veces no quiere - cuándo sí come, ¿Qué le da usted? – pues caldo de pollo, caldo de frijol, puchero de carne, caldo, es lo que más. Voy a buscar un muchacho abajo para que lo venga a bañar, para que le limpie el cuarto – prácticamente usted lo cuida – pues sí".

Solís Ovando explicó que, con el apoyo que recibe del gobierno, el octogenario cubre la renta, aunque ella prefiere ya no cobrarle y que desocupe el inmueble, pues le da miedo que fallezca en su propiedad.

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"Claro que sí, si ya él ya cobra su dinero, ya cobra, de los apoyos, de eso cobra - ¿De gobierno? – sí, con eso me paga la renta, ya le dije, ya nomás págame un mes y ya, ya el otro está viviendo y ya descópame por favor papá le digo, porque no te me vayas a morir aquí, no quiero problemas le digo".

Doña Rosa aseguró que ya lo ha reportado a las autoridades, las cuales han ido a verlo, pero no se lo llevan, debido a que no hay familiares que se hagan responsables de él.

Don Francisco Sánchez Solís compartió que don Manuel trabajaba como franelero en Plaza Las Américas; sin embargo, desde hace dos semanas dejó de comer, se enfermó y ahora ya no puede levantarse de su hamaca.

Don Manuel vive en la citada dirección. Quienes puedan ayudarlo, ya sean autoridades o ciudadanos, pueden ponerse en contacto con Victoria Naranjo al número 99 32 60 04 75 o con don Miguel López al 99 33 30 64 47.

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