A sus 78 años don Pedrito se consolida como uno de los decanos de la peluquería en Tabasco
A pesar de todas las adversidades don Pedrito seguirá ahí, de pie frente al espejo
- Francisco Bautista Villegas
- Septiembre 20, 2026 - 11:41 p.m.
- TABASCO

Las calles de Villahermosa están llenas de personajes de la vida real, de historias que enorgullecen por el esfuerzo y la dedicación que le imprimen. Esta es la historia de don Pedro Carrasco Suárez, cariñosamente conocido como "Pedrito", un hombre de 78 años que representa a una de las últimas generaciones de peluqueros tradicionales en el estado.
El inicio de su actividad laboral se remonta a su juventud, etapa en la que se desempeñó como repartidor de periódicos y lustrador de calzado.
A la edad de 18 años, su incursión en el sector de la barbería y peluquería comenzó de manera fortuita en un establecimiento de la calle Juárez, donde un peluquero le propuso aprender el oficio, marcando el principio de su labor profesional ininterrumpida.
"Me quedaba yo viendo así al peluquero y me dice un día el maestro, ¿quieres aprender?", me dice. "Sí", le digo, "me gusta". Bueno, pues vente por acá y ahí paradito y vas, ahí vas a estar viendo ya. Y ahí estuve un tiempo con ellos, ahí en la calle Juárez, enfrente de ahorita donde está esa San Francisco, ahí estaba la peluquería", dijo.
Con una trayectoria que supera las seis décadas, su labor refleja la persistencia de un oficio artesanal frente a las evoluciones en el mismo.
"Ya casi peluqueros ya no hay. Somos los pocos contados los que quedan. Ya no hay peluquero. Ahora estilistas, sí, hay bastante. Porque pues nosotros arreglamos bigotes, arreglamos barba, de lado, delineada. La usan unos bajitos acá y largos acá. O sea, como quieran, como ellos quieran, ¿no? Eso se lleva uno más tiempo.", dijo.
La estabilidad de su actividad económica se ha visto amenazada en distintos momentos por contingencias mayores como la inundación de 2007 y la pandemia de COVID-19, donde el sector de servicios personales experimentó cierres temporales.
No obstante, con la colaboración de su familia, la perseverancia y recursos propios, logró sacar adelante su espacio de trabajo.
"Hasta aquí estaba de lodo. Para lavar todo eso de lodo. Y ahí vino mi esposa y mi hija a ayudar a limpiar. Fue el primerito que llegó en esta calle a trabajar en ese tiempo. Cuando bajó el agua.", dijo.
El longevo peluquero asegura que se mantendrá en el oficio mientras pueda desempeñarlo, ya que la edad le va cobrando algunas dolencias.
"Hay algunos clientes que ya a veces me da pena porque les digo ya no porque me duele mi brazo. No es que no quiera, me duele mi brazo, ya la máquina ya a veces no me llega hasta arriba. En dos o tres ratos de hora descanso ya en casa, ya va pasando el olor, ya.", dijo.
En la actualidad, don Pedrito tiene una amplia cartera de clientes que lo prefieren por encima de otros establecimientos.
"Desde que tengo 6 años de edad venía con mi papá a que me cortara el cabello y de ese tiempo para acá pues ya llevo 55 años viniendo con Don Pedro a rasurarme porque atiende muy bien a las personas.", dijo.
La peluquería se encuentra en el local 112 de la calle Pino Suárez, a pocos metros de la intersección donde se une con la avenida Constitución.
"Pues sí, que le estoy agradecido de ellos, q mientras sigan apoyando, aquí estaré, porque eso le da a uno ánimo para seguir trabajando. Porque la mayoría de todos, la mayoría de mis clientes son gente grande y ellos me animan, me dicen, 'No, pero échale ganas y que Dios te dé vida', así me dicen, porque ya no tenemos más. Cuídate, porque de verdad ya peluquero no tenemos, dicen ellos, te dicen ellos,", dijo.
A pesar de todas las adversidades don Pedrito seguirá ahí, de pie frente al espejo, demostrando que los verdaderos oficios se llevan en las manos y en el corazón.
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