"Nomás solita ando como un alma": doña Laura; vive en situación de calle hace casi 5 años
Solicita apoyo para recuperar su casa
- Heber Alejo
- Octubre 22, 2026 - 10:20 p.m.
- PRIMERA PLANA

La última habitación habilitada del Hotel Casa Blanca se encuentra sobre la banqueta, en la esquina de las calles Río Samaria y Río de la Sierra, en la colonia del mismo nombre. Desde hace aproximadamente cuatro o cinco años, el lugar es ocupado por Laura del Carmen Sarracino Castillo, quien vive en condiciones precarias.
Doña Laura pasa los días sentada en un viejo sofá, una mecedora o una silla de ruedas, desde donde pide apoyo económico a los peatones que transitan por la zona.
Tiene una pierna lesionada, luego de que, según explicó, fue atropellada por un taxi hace algún tiempo. También presenta heridas en la boca y asegura que ha perdido parte de la vista.

En medio de su mal estado de salud y las dificultades para comunicarse, comentó que tenía una casa de la que tuvo que salir debido a la presencia de personas dedicadas a la venta de drogas.
"Aquí alado de la taquería, me la desbarataron, me hicieron lo que quisieron en esa casa, me la desbarataron. Ahí tengo mi casa grande que me dejó mi mamita, mi terrenito que me dejaron y no me chocó el carro, no le digo a usted ahora, este es el sábado que vino. Tiene días que yo me lastimé, no puedo parar - ¿Y no la llevaron a un hospital? - Yo no quise ir, yo no quería ir, pero es que los doctores te dejan morir, ya fui una vez, te dejan ahí tirado. No te atienden muy bien - ¿En su boca qué tiene? ¿Cómo se lastimó? - es calentura que me dio por dentro".
Dijo ser originaria de Sánchez Magallanes, Cárdenas, y tener más de 40 años. Aseguró que se encuentra sola, pues no tiene esposo y su único hijo no se hace cargo de ella.
"No hijo, si tenía uno, pero ya lo corrí un vato que fumaba mucho, ya lo corrí - ¿No ve por usted? - Nada, nada. Allá tiene otra mujer - ¿No tiene esposo? - Sí tuve un novio, como le encontré con otra chava tiene otra novia - ¿O sea no hay nadie que vea por usted? - No hay nadie, nada más yo sola, nada más solita ando yo, como un alma aquí. Tengo familia, vive allá, viven lejos, pero no me vienen a ver".

María Patricia Vargas Martínez, quien afirmó conocerla desde hace casi 10 años, relató que en ocasiones doña Laura se levanta de su sillón y entra a la que fue su vivienda. Añadió que los vecinos la apoyan con alimentos y están pendientes de su estado de salud.
"Ella vivía en esa casa que esta allá, que por cierto era, pues creo que un centro de drogas, ya lo cerraron. A veces ella se va a meter allá cuando no llueve, y cuando llueve está acá.
Todos nos preocupamos por ella, le traemos ropa, comida. La atropellaron y toda la gente cooperó, y se le puso yeso, después le pusieron otro aparato para que caminara, la ayudan, todos los vecinos le ayudan, le dan de comer".
Consideró necesario que alguna autoridad intervenga para brindarle atención y protección, pues, al vivir en la calle, ha sido víctima de robos e incluso, aseguró, han intentado abusar sexualmente de ella.
Sobre su historia familiar, comentó que su madre falleció y que, posteriormente, su hermano fue asesinado en la casa donde vivían. Desde entonces, el inmueble quedó asegurado y fue desmantelado.

"No y está en unas condiciones deplorables, ahí tiene una cubeta para hacer sus necesidades, allá está la tarja, ahí también hace sus necesidades, sí, porque ella tiene, ya ve, le roban el dinero, tiene su vaso, dice que ella lo esconde bien y cuando lo busca para comprar ya no está. El de la cerrajería dice que una vez quisieron abusar de ella, otro indigente y que si no viene el muchacho abusan de ella, no sí está muy mal".
Por su parte, Patricia Hernández señaló que también la apoya con comida, pomadas y medicamentos para aliviar el dolor de la pierna. Sin embargo, indicó que, aunque las autoridades han acudido para intentar trasladarla a un lugar donde pueda recibir atención, doña Laura se ha negado a abandonar el sitio.
"Le paso su comida, su café y en la noche le doy también, cada rato le vengo a preguntar también que, si cómo sigue, si tiene dolor, ahí lo ve ella, pues en lo que yo pueda la apoyo. Mientras puedo y ella tiene dolor le paso una pastilla. Es que ella no quiere, si ya vinieron del DIF pero ella no se quiere ir, porque dice que allá va a morir, pues mientras uno se puede apoyar, pues uno la apoya".
A unos metros de donde permanece, en la banqueta de enfrente, se ubica la vivienda en la que asegura que quiere volver a vivir. El inmueble tiene sellos de aseguramiento de la Fiscalía General del Estado, carece de techo y presenta el colapso de una de sus paredes. Tampoco cuenta con ventanas, electricidad ni agua potable. En su interior solo hay basura, ropa y una vieja silla de ruedas.
Doña Laura no quiso enviar un mensaje a sus familiares, pero pidió a quienes puedan ayudarla que le brinden atención para su pierna, enseres básicos y apoyo para recuperar su casa, pues aseguró que desea regresar a ella.
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