"¡Basta ya de la guerra!": León XIV durante Vigilia de oración por la paz

El Santo Padre reiteró su llamado a los gobernantes que están en guerra

"¡Basta ya de la guerra!": León XIV durante Vigilia de oración por la paz

El papa León XIV encabezó este sábado, desde el Vaticano, la Vigilia de oración por la paz, donde exclamó de manera enérgica un "¡Basta ya de la guerra!".

Desde la Basílica de San Pedro, el sumo pontífice recordó a sus antecesores como San Juan XXIII, Pío XII, San Juan Pablo II y Francisco, que en su momento también pidieron el fin de la guerra.

"¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. San Juan XXIII, con sencillez evangélica, escribió que la paz beneficia a todos, «es decir, a cada persona, a los hogares, a los pueblos, a la entera familia humana». Y, repitiendo las palabras categóricas de Pío XII, añadía: «Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra»

"Unamos, entonces, las energías morales y espirituales de millones, de miles de millones de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes que hoy creen en la paz, que hoy eligen la paz, que curan las heridas y reparan los daños causados por la locura de la guerra", expresó.

Tras rezar el rosario, donde se meditaron los misterios gloriosos, el santo padre reiteró su llamado a los gobernantes que están en conflicto a que se "detengan y privilegien el diálogo y la paz del mundo".

"Queridos hermanos y hermanas, sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte. Sin embargo, existe una responsabilidad no menos importante para todos nosotros, hombres y mujeres de tantos países diferentes: una inmensa multitud que repudia la guerra, con hechos, no solo con palabras. La oración nos compromete a convertir lo que queda de violencia en nuestros corazones y en nuestras mentes: convirtámonos a un Reino de paz que se construye día a día, en los hogares, en las escuelas, en los barrios, en las comunidades civiles y religiosas", agregó.

Además, insistió en que la guerra divide, por ello la urgencia de paz, y para ello, dijo, "basta un poco de fe", tras manifestar que recibe muchas cartas de niños en zonas de conflicto, quienes sufren a causa de "las acciones que algunos adultos se jactan con orgullo".

"La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. Basta un poco de fe, una pizca de fe, queridos hermanos, para afrontar juntos, como humanidad y con humanidad, esta hora dramática de la historia. La oración, de hecho, no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es, en cambio, la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte: ¡Somos un pueblo que ya resucita!", apuntó.

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