Andy López heredó el apellido, pero no ha forjado su propia carrera a diferencia de Harfuch: Andrade
Señaló que Morena estaría construyendo "artificialmente" el prestigio hacia "Andy" López Beltrán
- Andrés Olmos
- Agosto 21, 2026 - 08:38 p.m.
- POLÍTICA

El exgobernador de Tabasco, Manuel Andrade Díaz, comparó la herencia de los apellidos de "Andy" López Beltrán y del actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, al señalar que estos les han abierto las puertas; sin embargo, dijo, el primero no ha sabido forjarse una carrera propia.
A través de un video publicado en sus redes sociales, Manuel Andrade reconoció que Andrés Manuel López Obrador, padre de "Andy", forjó su nombre y apellido a base de luchas, derrotas y organización, cultivando un capital político, algo que consideró debería hacer López Beltrán, al afirmar que se puede heredar todo eso, pero no es garantía de liderazgo.
"Porque López Obrador también fue un heredero de una tradición política, aunque de naturaleza distinta. Pero su apellido no fue siempre una ventaja. Hubo un momento en que López Obrador no significaba prácticamente nada fuera de Tabasco. El propio Andrés Manuel tuvo que convertirlo en una marca: tuvo que enfrentarse a adversarios, tuvo que perder, tuvo que volver a competir, tuvo que convencer, tuvo que construir durante décadas el capital político que hoy permite que su hijo llegue a una reunión de Morena y sea identificado inmediatamente.
El padre construyó el apellido político; el hijo recibió el apellido ya construido. Nadie le exige a Andy que renuncie al apellido de su padre; lo que habría que exigirle es algo mucho más razonable: que construya el suyo. Por eso resulta paradójico observar cómo el apellido de su hijo puede convertirse hoy en una de las piezas más importantes de su capital político—no porque ser su hijo sea un pecado, sino porque todavía está por demostrarse qué parte de ese capital le pertenece personalmente", dijo.
En cuanto a Omar García Harfuch, el exgobernador recordó que es nieto del general Marcelino García Barragán e hijo del político Javier García Paniagua, ambos con trayectoria en áreas de seguridad, además de señalamientos; indicó que, aunque puede pesarle el apellido García, el actual funcionario federal ha sabido construir su propio camino.
"Omar García Harfuch nació, por lo tanto, dentro de una tradición política. Pero aquí es donde aparece lo interesante: no se quedó a vivir de ella. Harfuch comenzó su carrera en la Policía Federal en 2008 y ocupó distintos cargos durante más de una década antes de convertirse en una figura política de primer nivel. Fue reconocido dentro de esa carrera: ocupó responsabilidades en Guerrero, participó en la creación de la Gendarmería y llegó a dirigir la Agencia de Investigación Criminal; posteriormente fue jefe de la Policía de Investigación de la Ciudad de México y secretario de Seguridad Ciudadana.
Su trayectoria, por supuesto, puede y debe ser discutida, porque no está exenta de controversias y la sombra de su padre y de su abuelo no desaparece simplemente porque él haya construido una carrera propia. Pero justamente ahí está la diferencia: su herencia no desapareció, su trayectoria se agregó a ella. Harfuch no puede decir que llegó a la política sin apellido, pero tampoco parece necesitar que el apellido sea toda su biografía", refirió.
En ese sentido, Andrade Díaz criticó que "Andy" López Beltrán use el apellido para acceder a una candidatura, sin méritos propios, lo cual, sostuvo, es una contradicción a lo que tanto combatió López Obrador; políticos que heredaban cargos a sus hijos.
"Los dos heredaron, los dos nacieron cerca del poder, los dos tuvieron ventajas que otros no tuvieron, los dos llevan apellidos que abren puertas. Pero uno parece haber entendido que la herencia es solo el punto de partida; el otro enfrenta todavía el desafío de demostrar que puede invertir o convertir la herencia en algo propio.
Y esa diferencia contiene una elección política que trasciende a ambos personajes: no es malo heredar, lo malo es pretender que la herencia sustituye al mérito. No es malo tener un padre poderoso o influyente; lo cuestionable es suponer que ese poder se transmite automáticamente al hijo. No es malo llamarse López Obrador; lo preocupante sería que ese apellido comenzara a funcionar como un título nobiliario dentro de un movimiento que llegó al poder prometiendo acabar con los privilegios.
Porque entonces estaríamos frente a una paradoja muy difícil de explicar. Imagínense: el hombre que dedicó buena parte de su vida a combatir las dinastías políticas habría conseguido algo que sus adversarios no pudieron lograr: crear una dinastía propia", señaló.
El también exdiputado local aseveró que "Andy" tiene que demostrar que puede hacer su trayectoria política, sin la sombra de López Obrador.
"Pero tarde o temprano tiene que enfrentarse a la prueba más sencilla: ¿qué queda cuando se apague el apellido?
Eso es lo que todavía tiene que responder Andy López Beltrán, no los adversarios; él mismo. Porque si quiere ser político, tendrá que hacer lo que hicieron todos los políticos que realmente construyeron una carrera: demostrar que puede caminar sin la sombra de su padre. No porque la sombra sea mala, sino porque una sombra demasiado grande pues termina ocultando al hombre que está debajo.
Y quizás aquí se encuentra la contradicción más importante de Morena: el movimiento que prometió terminar con la política de los apellidos parece estar descubriendo que los apellidos también pueden reproducirse dentro de una revolución. La diferencia es que ahora se trata de otros apellidos, otros grupos, otros beneficiarios, otros discursos... pero la tentación es la misma: que el poder se reproduzca dentro de círculos familiares y políticos cada vez más estrechos", indicó.
Por último, señaló que Morena estaría construyendo "artificialmente" el prestigio hacia "Andy" López Beltrán, por lo que podría caer en un error "peligrosísimo", al reiterar que los apellidos se heredan, pero no la inteligencia ni la capacidad política.
"Cuando un partido político comienza a fabricar artificialmente el prestigio de una persona, termina cometiendo un error peligrosísimo: confunde popularidad con autoridad, confunde cercanía con capacidad, confunde lealtad con liderazgo, y termina creyendo que porque una persona pertenece a la familia correcta, pues también posee las capacidades políticas del familiar que la precedió.
Pero ¿saben qué? El talento político no se hereda; el apellido sí, la inteligencia política no, la capacidad de comunicación tampoco, la capacidad de construir acuerdos mucho menos, la capacidad de convencer ni por asomo, la capacidad de resistir adversidades y cómo salir de ellas no, la capacidad de ganar elecciones tampoco. López Obrador construyó esas capacidades durante décadas; no hay evidencia equivalente hasta ahora de que su hijo haya construido algo semejante por sí mismo. Si algún día Andy construye una trayectoria propia, pues habrá que reconocerla, pero no se puede cobrar por adelantado el mérito de una carrera que todavía no existe", apuntó.

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