A 30 años de la desaparición del maestro "Goyo", el Estado pide disculpas pero la impunidad persiste

La desaparición del profesor ocurrió el 26 de septiembre de 1996 en Chilpancingo

A 30 años de la desaparición del maestro Goyo, el Estado pide disculpas pero la impunidad persiste

A casi 30 años de la desaparición forzada del profesor Gregorio Alfonso Alvarado López, el Estado mexicano realizó este viernes un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional y disculpa pública por los hechos ocurridos en septiembre de 1996 en el estado de Guerrero.

Durante la ceremonia, organizada por la Secretaría de Gobernación, se dieron cita familiares, maestros, activistas nacionales e internacionales, así como funcionarios públicos, quienes coincidieron en que este emblemático caso continúa en la impunidad debido a que el Ministerio Público no ha abierto líneas de investigación ni ha implementado una búsqueda efectiva para dar con el paradero del docente, conocido como el maestro 'Goyo'.

De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Alvarado López tuvo una destacada participación en movimientos magisteriales democráticos y en organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas tanto en Oaxaca como en Guerrero, siendo reconocido hasta la fecha por su labor comunitaria y su impulso a proyectos de educación bilingüe en comunidades originarias guerrerenses.

La desaparición del profesor ocurrió el 26 de septiembre de 1996 en Chilpancingo, luego de asistir a una reunión del Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia; sin embargo, el asedio en su contra comenzó mucho antes de esa fecha.

Norma Lorena Valdés Santos, esposa del maestro Goyo, denunció en reiteradas ocasiones la vigilancia y el acoso del que eran víctimas sin que ninguna autoridad interviniera para protegerlos.

Ante la inacción institucional, Valdés Santos asumió el trabajo que le correspondía al Ministerio Público y, con sus propios recursos, logró recabar indicios que apuntan a la presunta responsabilidad en los hechos de dos agentes federales que en ese momento se encontraban adscritos al desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).