A los más pobres, no hay que darles lo que sobra, sino compartir lo que se tiene: La Morada

Tras cinco años de retos y de vivir al día, el coordinador del comedor comunitario ´La Morada´, José Manuel Velázquez, sostuvo que vale la pena ayudar a los más pobres, no dándoles sobras, sino compartiendo lo que uno tiene.

En Telereportaje, el también dueño del restaurante ´CaldiTaco´ platicó al auditorio el esfuerzo que implica haber realizado este apostolado, al cual se han sumado un sinfín de tabasqueños, y que no sólo subsistió durante la pandemia de COVID-19, sino que, hasta la fecha, siguen atendiendo a cientos de personas en situación de pobreza.

"Cuando empieza a hablarse del COVID, se empezaba a notar la necesidad, lo que nos orilló a colgar una cartulina donde llamábamos a las personas que tuvieran la necesidad de un plato de comida, a que acudieran. En aquel momento, y eso es algo maravilloso de los tabasqueños, se vuelca la ciudad de Villahermosa y Tabasco para apoyar. Cuando la pandemia fue pasando, teníamos que continuar esto. Nos pasó que se incendió Calditaco, pero se contactó una señora que quería colaborar, y jamás imaginamos que se iban a quedar con nosotros. Primero nos ayudaron a construir el lugar, y luego a hacer una aportación para los insumos, y semanalmente nos mandan carne. Estamos eternamente agradecidos con el grupo que lidera la señora Ofelia Hinojosa, Jaqueline Quintero, y más personas que ayudan con una aportación".

El empresario y activista explicó que todos los días pasan apuros, tanto por no llegar a tener los insumos suficientes para regalar la comida a los más necesitados, como por dolencias y problemas personales que tienen los colaboradores de ´La Morada´.

"La gente va y se forma. Saben que van a comer, pero no saben por todo lo que estamos atravesando. Es pesado, porque tenemos la capacidad de dar 120 porciones de comida, y nunca alcanza. Cuando a alguien se le hace tarde o se formó hasta atrás, se siente impotencia porque ya no comieron. A veces toca sacar de la venta. Dios no te da cargas que no puedas llevar. Las personas que colaboran con nosotros, y que pertenecen a La Morada, tienen que poner un plus. - ¿No hay vacaciones? – No, es algo que sacrificamos, un compromiso no de dar lo que nos sobra, sino de compartir las bendiciones que Dios nos ha dado".

José Manuel Velázquez reconoció que en diversas ocasiones ha pensado en tirar la toalla con esta iniciativa, sin embargo, la realidad de los niños, personas de la tercera edad, personas con discapacidad y de los migrantes, lo ha hecho conmoverse a él y al equipo de voluntarios para seguir adelante.

"- ¿Han pensado en renunciar? – Muchas veces. Cuando me accidento de la cervical, se me bajaron las pilas, pero sucedió algo. Se enfermó una persona de los que estaban en la fila, el señor Edgar, que lo encontramos en un domicilio tirado por tres días en el suelo, muy avanzado su problema de salud. Lo llevamos al Hospital Rovirosa, y falleció. Una de las cosas que él me decía es que él llegaba porque sabía que yo le iba a dar comida, pero el día que yo no estuviera, él no iba a venir. Esas cosas son las que nos mueven. - ¿Están llegando migrantes? – Esto empieza para personas sin hogar en Villahermosa, pero llegaron los migrantes, y, ¿cómo decirles que no? No hay manera".

El coordinador del comedor comunitario informó en Telereportaje que sus planes son poder retirarse del negocio de 'CaldiTaco', y dedicar su vida a 'La Morada', la cual no descartó que se constituya formalmente como una asociación.

Y es que relató que su sueño es convertir este comedor en un espacio integral que atienda a las personas en situación de pobreza, y que el ejemplo arrastre a nuevas generaciones.

"Mamá, sin ti no lo logramos. Tú nos inculcaste eso, eres una gente de Dios, y siempre dijo que nadie es tan pobre que no pueda regalar algo de comer al que tiene hambre. Sigo soñando que se pudiera convertir la Morada en una casa para los ancianos, para que puedan asearse, ver una película, interactuar con ellos. Hay muchos jóvenes inquietos a quienes podemos inculcarles a que sientan el olor de la pobreza, el olor a sentirse amados, atendidos. Tenemos que ser más sensibles y empáticos. - ¿A qué huele la pobreza? – A tristeza, a impotencia, pero lo más hermosa, a ganas de hacer algo por ellos".

Don José Manuel Velázquez invitó a todos los interesados en ayudar al comedor comunitario a sumarse a la iniciativa, a través de donaciones en especie en la calle Zaragoza 513, colonia Centro.

"Dinero no recibimos, pero si nos llevan arroz, frijol, lentejas, huevo, aceite, nosotros lo convertimos en comida. Hay muchas personas que en su refrigerador tienen alimentos que no van a consumir. Si se lo dan a alguien que tenga hambre, están haciendo algo hermoso. Carecer de comida es difícil. Yo tengo claro que vivo al día, pero mi riqueza está en apoyarlos a ellos. Con eso soy bendecido".

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